Te despertaste, no sabes que hora es pero si sabes que no quieres levantarte. Preguntas ¿para qué?, no consigues ninguna respuesta y debes salir de la cama, no quieres pero lo haces. Acto seguido necesitas cambiar esa cara, dejarla bonita para que nadie pregunte que te pasa entonces entras a la ducha, te demoras un poco pensando en tus problemas pero sales de ahi.
Te vistes y arreglas para quedar bien, para estar presentable frente a todas esas personas que no te agradan, que solamente ves por responsabilidad o compromiso. Logras al fin salir de tu casa y partir rumbo a ese lugar que detestas, al llegar te mira mucha gente con cara de amigos pero sabes que no lo son, tú no les interesas y ellos a ti por lo que caes en relaciones formales que no te molestan pero tampoco agradan.
Tienes problemas, debates sin sentido, agresiones sin justificación alguna pero sigues adelante. Es triste porque no sabes cual es la razón que te lleva a estar bien cuando deberías estar mal ¿será que te hiciste inmune al dolor y el sufrimiento? o tan solo te acostumbraste a vivir con ello.
Pasan las horas y finalmente puedes salir de ese lugar para volver a tu casa, un poco irónico ya que todas las mañanas piensas en salir y no volver más. En tu casa el tiempo transcurre, no encuentras razón ni motivaciones para que algo pase entonces ese tiempo valioso para algunos se convierte en una trivialidad para ti, esperando solo que sea de noche para dormir y asi aunque sea por un momento olvidar todo eso que te aqueja.
Es tarde, no sientes ruidos lo cual indica que la mayoría de la gente está durmiendo ¿deberías hacer lo mismo? Crees que no es necesario pero aun asi lo haces, vuelves a tu pieza sacando tu ropa y tirandola donde sea para al fin llegar a esa cama, acostarte y pensar que ha sido de tu día, que ha sido de tu vida, que salió mal en ella y por que un día tan anormal se convirtió en algo tan natural.





No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo